La adicción digital genera déficit cognitivo y desorden mental.[/caption]
Las razones detrás de la adicción digital
Brasil no solo es un gigante en el fútbol y la música, sino también en el mundo digital. Su alto consumo de pantallas se debe a múltiples factores: Boom de las redes sociales: Brasil es uno de los países con más usuarios de TikTok, Instagram y WhatsApp en el mundo. Cultura del entretenimiento digital: El streaming en plataformas como YouTube y Netflix es una parte clave de la rutina diaria. E-commerce y banca móvil: Aplicaciones como Mercado Livre y Nubank han digitalizado la vida financiera de millones de personas. Trabajo y educación online: La pandemia aceleró la digitalización, y muchas actividades siguen realizándose desde el móvil. Brasil lidera con 9 horas diarias. Pero otros países de la región no se quedan atrás en el uso del teléfono. Colombia ocupa el segundo lugar con 7 horas diarias, impulsadas por la popularidad del streaming y el gaming. Argentina se queda con el tercer puesto, con un promedio de 6 horas al día en el móvil. Estos números reflejan una tendencia clara; Latinoamérica está cada vez más conectada, pero también enfrenta un desafío creciente con la dependencia digital.¿Qué le pasa al cerebro tras consumir horas de redes sociales?
Anna Lembke es experta en adicciones y autora de «Nación Dopamina: Encontrando el equilibrio en la era de la indulgencia». Lembke explica que las personas pueden desarrollar adicción digital a los medios igual que a las drogas.
Basándonos en lo que sabemos sobre los efectos de las drogas y el alcohol en el cerebro, podemos deducir que se produce un proceso similar cuando consultamos las redes sociales: cada “me gusta”, comentario o vídeo de un gato simpático desencadena una oleada de dopamina, la sustancia química del cerebro que “nos hace sentir bien”, detalla la experta.
Según Lembke, poner “pausa” en este ciclo de dopamina puede permitir al cerebro restablecer las vías de recompensa. Y al mismo tiempo, detener el tipo de consumo compulsivo excesivo que conduce a la “putrefacción cerebral”.